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What’s love got to do with it? (¿Y qué tiene que ver eso con el amor?) – Una canción de Tina Turner que me emocionó de adolescente.

En aquel entonces, aún soñaba con el amor verdadero. Ese que no se consume solo a través del cuerpo…

De niña, soñaba con ser una princesa en una torre que sería rescatada por su príncipe. Algo parecido describe Julia Roberts como «Vivian» en Pretty Woman.

Sueños de amor. Amor salvador.

Cuando topamos con la película el pasado fin de semana en Prime Video, mi pareja y yo nos regalamos una tarde cinematográfica en el sofá. No eran los vestidos bonitos lo que me fascinaba. Tampoco el cuento del príncipe azul con el que ella sueña y que se hace realidad al final de la historia. ¡Yo sé que nadie tiene que salvarme! Sin embargo, me emocioné profundamente con el final de la película. Eso me dio que pensar. Y me recordó una conversación contigo …

—¿Qué es el amor para ti?

Te pregunté cuando me hablaste de tu dilema. Estás agotada, exhausta. Demasiados rollos recientemente. Y la última cita ya fue el colmo del colmo.

—Sabes, antes no quería estar sola. Aguantaba. Demasiado tiempo. Tragué saliva, esperé que la situación mejorara. Pero hoy no tengo necesidad de una pareja. No necesito una relación, puedo vivir muy bien sola. Sin embargo, me gustaría compartir la vida con alguien.

Me quedo en silencio un instante. Respiro tranquila y silenciosamente. Reflexiono antes de hacerte otra pregunta. Me cuentas que las citas a través de la plataforma para encontrar pareja te roban la paz interior.

Me nace una sonrisa por dentro. Una relación amorosa, –pienso–, incluso una de muchos años – consigue robarme la paz interior con facilidad. Especialmente cuando nos entregamos con todas nuestras heridas. Para mí, la vida en pareja es el mayor desafío y, al mismo tiempo, la oportunidad más maravillosa para crecer. Para sanar.

Pero todavía no estamos ahí. Asiento con la cabeza, mostrándote mi comprensión.

—¿Qué es el amor de verdad? —pregunto. Y me corrijo—: ¿Qué es lo que tú quieres?

Existen muchos tipos de pareja. En unos casos, es una especie de acuerdo de consentimiento mutuo. Una convivencia tolerada para no estar solos en la vida. Para algunos es costumbre. Para otros, una manera de tener hijos y formar una familia … a veces a toda costa. Es entonces cuando se hacen concesiones. En el fondo, todo esto es totalmente legítimo. Lo único importante es saber qué es lo que realmente queremos.

Tú lo tienes claro: quieres amor. Pero te has dado cuenta de que, de alguna manera, te alejas del amor cuando te pones a buscar pareja.

—Me doy cuenta de lo fría que soy al juzgar a estos candidatos. Pero, por otro lado… ya no tengo paciencia… —De pronto, tus rasgos faciales cambian. Tu tono se vuelve tajante—. ¡No quiero un amigo, quiero un hombre!

—¿Cuál es para ti la diferencia entre el amor de pareja y la amistad? —lanzo al aire.

Observo una y otra vez que con la amistad somos mucho menos exigentes que con la relación amorosa. En esta última, enseguida creemos que podemos elegir como en un catálogo y juntar requisitos hasta que salga el producto ideal.

—Y eso —digo sin tapujos—, no tiene nada que ver con el amor. El amor no consiste en doblegar al otro hasta que todo se ajuste a mi gusto …

Asientas con la cabeza. Lo ves igual. Pero …

—Aun así, tengo que saber lo que quiero. Como ya te he dicho, no necesito una pareja para no estar sola. Simplemente quiero a alguien que también tenga tiempo para mí. Que se interese por mí. Que no hable solo de sí mismo. Como ese último del otro día …

Me viene a la mente una escena de cómo podría ser una de esas primeras citas:

Él habla de su trabajo, de sus estudios, de sus proyectos. Quiere demostrar que vale. Quiere impresionarla.

Mientras tanto, en ella se proyecta una película. Lo que para él es un intento de causar una buena impresión, para ella es pura fanfarronería. Ella desea más atención. Él debería mostrar interés. Alguien que está tan centrado en sí mismo… ¡No, gracias!

Comparto mi visión contigo. Casi inevitablemente y sin darnos cuenta, ponemos a prueba a nuestro «candidato». A ver si vale como pareja potencial. Somos examinados. Validados. Es mucha presión. ¡Para ambos! ¿Cómo logramos conectarnos desde el corazón de esta forma?

Si estamos conectados desde el corazón, con nuestros propios sentimientos, tal vez podamos también ver al otro – más allá de los patrones de comportamiento que cada uno despliega.

Entonces, ¿qué es el amor?

El primer paso para que el amor suceda es que las personas se acerquen con el corazón abierto y se reconozcan. Desde el corazón podemos quitar el telón de las expectativas y ver a la persona que hay detrás. Sin embargo, este propósito no es nada fácil.

¿Acaso no estamos todos heridos en lo más profundo? ¿No tenemos todos nuestros muros de protección tras los cuales nos sentimos seguros?

¡No te acerques a mí!

Es casi un milagro que, a pesar de todo, los seres humanos encontremos el amor. O tal vez sea el amor el que nos encuentra a nosotros.

Nuestra conversación fue muy enriquecedora. Sabes que un corazón abierto ayuda a abrir la puerta al amor. Y sin embargo, por muy grande que sea el deseo de encontrar un compañero de vida, no podemos forzar ese regalo que llamamos amor.

Otra canción de mi juventud: You can’t hurry love (No puedes apresurar el amor).

Vuelvo a mí. Pretty Woman me ha tocado una fibra sensible. Totalmente en contra de mis propias convicciones. Quizás incluso en contra de lo que yo misma predico. No necesito un salvador. Ni un príncipe azul. Y, sin embargo, deseo con todas mis fuerzas que el amor me envuelva con su calidez, su cobijo y su protección.

–¡Prométeme que siempre me protegerás!, –estuve a punto de decirle hace poco a mi pareja.

¿Cómo puedo pensar algo así? Yo ya aprendí que las cosas no son así …

Pero no siempre me sale. A veces yo también sucumbo a mis propias heridas.

Yo, él y tú también. Todos somos a veces como niños que tiemblan de frío, de miedo o de dolor, y deseamos que alguien nos acoja.

¿Como la princesa del cuento?

No lo sé. Quizás —¡quizás!— a veces simplemente sienta bien soñar un poco.

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Fotos de: Naomi Irons y Tirza van Dijk, Unsplash